“NO PODEMOS NI QUEREMOS AGUANTAR MÁS”
UGT Madrid manifestamos nuestra absoluta condena y repulsa contra todos los actos de violencia que sufren las mujeres, más aún en este momento de especial vulnerabilidad en el que vivimos, como consecuencia de la pandemia del COVID-19.
Exigimos a las Administraciones, y a la sociedad en su conjunto, que refuercen las medidas y recursos suficientes en la lucha contra todas y cada una de las violencias de machistas.
La cifra de la vergüenza en nuestro país, es la “losa” que cubre la tumba de 1.074 víctimas mortales por Violencia de Machista, desde el 1 de enero de 2003 hasta el día de hoy, de ellas 110 en la Comunidad de Madrid.
Solo en este año, a falta de un mes para que termine el 2020, han sido asesinadas 41 mujeres a manos de su pareja o ex pareja al que hay que sumar dos casos que están en investigación, según cifras oficiales. Si añadimos los feminicidios esta cifra se eleva a 79 mujeres asesinadas solo por el hecho de ser mujeres. Estos asesinatos han dejado 23 huérfanos menores de edad solo en España.
La Violencia Machista es “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada”.
Reivindicamos, en este día, un trato igualitario con las personas, en su mayoría mujeres, que se ocupan de prestar apoyo, asesoramiento y protección a las mujeres víctimas de Violencia de Machista. Se trata de un servicio esencial sometido a pliegos de condiciones que deterioran sus condiciones de trabajo.
La situación de las mujeres en el mercado laboral es claramente precaria respecto a la de los hombres: mayor inestabilidad en el empleo, subordinación jerárquica profesional, menor salario en trabajos similares, mayor temporalidad en sus contratos, acceso a puestos de nivel inferior, parcialidad, etc. Todo esto se ha visto acrecentado por la maldita pandemia que nos acecha y nos está matando.
La violencia machista la sufrimos las trabajadoras en los puestos de trabajo a lo largo de nuestra vida laboral. España es el segundo país europeo donde más aumento la brecha salarial tras la mal llamada crisis económica. Sin duda, la brecha salarial persiste en nuestro país por la resistencia de las empresas a aplicar la regla básica de igual salario por trabajo de igual valor, ya que les supone un consistente ahorro económico y mayor beneficio en perjuicio de nosotras, las mujeres.
De las 350.606 personas que buscan empleo en la Comunidad de Madrid, casi 6 de cada 10 (57,69%) son mujeres. Desde hace años venimos alertando y denunciando esta situación como consecuencia directa de la Reforma Laboral de 2012 que hay que derogar.
La feminización de la pobreza es un fenómeno que va en aumento. Las mujeres no participan en la misma medida que los hombres del reparto de la riqueza y por tanto del bienestar y lejos de conseguir reducir las diferencias el problema se agrava y se prolonga en el tiempo.
La discriminación salarial entre mujeres y hombres la encontramos en todos los sectores de actividad, incluso en las Administraciones Públicas. Esto hace evidente, independientemente del grado de formación, de las cualificaciones o del sector en el que presten sus servicios, que el trabajo de las mujeres, está infravalorado antes incluso de demostrar sus aptitudes.
Las diferencias en sueldos y reconocimiento a las trabajadoras persisten en todo el mundo, y España, no es una excepción. Al ritmo actual, las brechas (en plural) tardarán más de 100 años en cerrarse. Las mujeres seguimos estando mayoritariamente en trabajos peor remunerados y asumimos con más frecuencia un recorte de nuestra jornada para poder conciliar.
Por culpa de la desigualdad salarial, las prestaciones por desempleo que perciben las mujeres es de 398€ menos que la de los hombres, es decir, un 10,70% menos.
La violencia sigue y se acrecienta cuando llegamos a la jubilación. Debido a esta situación las mujeres pensionistas cobran, como media, un 32,32% menos que los hombres.
La baja cuantía de las pensiones de viudedad que en su gran mayoría son percibidas por mujeres y que, unido a la mayor esperanza de vida de estas, las convierte en uno de los colectivos más vulnerables y en riesgo de pobreza.
La más grave manifestación de la desigualdad y la más cruel es la Violencia de Machista. Queremos subrayar que la salida del ciclo de la violencia es imposible cuando las mujeres no tienen independencia económica. Además de que muchas se empobrecen precisamente por ser víctimas de dicha violencia.
El acoso sexual, que sufren el 40,4% de las mujeres de 16 años o más residentes en España a lo largo de su vida y de ese porcentaje, el 75% afirma haberlo experimentado más de una vez, es otra de las ignominias que hay que desterrar del ámbito laboral.
Por todo ello tenemos que exigir que se desarrollen políticas y medidas apropiadas para prevenir y erradicar la desigualdad de género, y consecuentemente las causas y las formas de pobreza que afectan de manera específica a las mujeres, ya que la pobreza incide de manera diferente en hombres y en mujeres.
Madrid encabeza la pobreza severa en nuestro país y es en esa situación en la que viven miles de mujeres. El Gobierno Regional, ni puede, ni debe seguir con esa actitud, ignorado o minimizando la pobreza, la desigualdad y la pandemia. Con esta actitud no elimina los problemas, sino que, bien al contrario, se cronifican hasta llevarnos a la situación actual de emergencia social y sanitaria.
Reclamamos ya medidas gubernamentales y empresariales que fomenten el empleo, los derechos laborables sean reconocidos y la desigualdad salarial erradicada para la mitad de la población nosotras las mujeres.
Exigimos que el Pacto de Estado Contra la Violencia de Género se cumpla y no se quede en papel mojado. Que jamás tengamos que lamentar una asesinada más.
Que las mujeres que sufren la violencia machista en todas sus manifestaciones tengan los recursos necesarios a su disposición para denunciar a su agresor. Tanto recursos habitacionales como laborales para ellas y sus hijos e hijas.
Por ello UGT MADRID decimos BASTA YA DE VIOLENCIA DE MACHISTA “NI UNA MÁS”.
