Hacienda busca fórmulas para sustituir
la deducción por la compra de pisos y ahorrarse 4.000 millones de euros
anuales. Ahora, se benefician de ella más de cinco millones de contribuyentes.
El
Ministerio de Hacienda está sopesando la supresión de los incentivos fiscales a
la compra de vivienda habitual, al menos tal y como hoy los conocemos. Se trata
de una vieja reclamación de Bruselas, que culpa a esos incentivos del
sobreendeudamiento de las familias españolas durante el boom inmobiliario.
Para
las arcas públicas supondría un importante alivio, ya que la desgravación por
vivienda cuesta actualmente alrededor de 4.000 millones de euros anuales. Pero
su eliminación supondría un serio varapalo para los más de cinco millones de
contribuyentes que aminoran su cuota del IRPF gracias a ella.
Precisamente
esa repercusión social obliga al Gobierno a medir mucho sus pasos, como
reconoció el pasado lunes el secretario de Estado de Hacienda. Miguel Ferre
admitió que hay derechos adquiridos en juego y que, por tanto, "no tendría
sentido" quitar la desgravación "de golpe y sin alternativas".
Esas
palabras han sido generalmente interpretadas como un reconocimiento implícito
de que Hacienda abordará el asunto en la reforma tributaria anunciada para
2014, aunque buscará fórmulas que le permitan atenuar el coste político de la
supresión de una de las desgravaciones más populares.
Tres décadas de historia
Los
incentivos fiscales a la compra de vivienda datan de 1979 y, desde entonces,
han ahorrado a las familias españolas un total de 85.000 millones de euros.
Pero, precisamente por eso, ha sido una tentación para los gobiernos ponerles
coto en tiempos de crisis en aras de cuadrar sus cuentas.
Zapatero
ya le dio un fuerte hachazo en 2011, al limitar la desgravación a los
contribuyentes con menos de 24.100 euros de renta. Sin embargo, esa limitación
nunca fue efectiva, porque Rajoy la suprimió con carácter retroactivo recién
llegado al poder, en cumplimiento del programa con el que ganó las elecciones.
Paradójicamente,
sólo unos meses después, el propio Gobierno del PP decidió privar de la
desgravación a quienes adquirieran una vivienda a partir del 1 de enero de
2013. Los compradores anteriores sí siguen disfrutándola, aunque puede que para
ellos también tenga las horas contadas.
De más a menos
De
todas formas, la enjundia de la desgravación ha ido disminuyendo paulatinamente
desde su nacimiento, a fin de reducir el importante impacto recaudatorio que
llegó a tener. En la actualidad es del 15% de la inversión realizada, con un
tope de 1.356 euros por contribuyente.
Su
eventual supresión afectaría también a las comunidades autónomas, en un momento
en el que atraviesan por serías carencias financieras. Los gobiernos regionales
sufragan la mitad de coste de la desgravación.
