El año pasado publicamos la primera edición del estudio “Digitalización de la empresa española” (Cir 106- 19 de 25 de noviembre de 2019) con el doble objetivo: por una parte, presentar una contrastada panorámica de la realidad tecnológica del tejido productivo español, construida sobre los datos oficiales fuera de toda duda; y, por otro lado, hacer emerger la realidad de nuestro retraso a la hora de afrontar la transición económica más importante de los últimos 25 años y posiblemente de las próximas décadas.
Si hace un año la digitalización se veía como un proceso inevitable e inminente, la irrupción de una emergencia sanitaria mundial como la Covid19 ha elevado a imperiosa la necesidad de acometer una profunda modernización de nuestro sistema productivo. Las históricas ineficiencias del tejido empresarial, la productividad enquistada o el bajo valor añadido de muchos negocios, señas de identidad de una gran parte de nuestra economía, se han identificado –por fin- como lastres que deben desterrarse sin dilación. Y todas las soluciones y alternativas pasan por un proceso de transformación digital, conformado de forma transversal, integral y multisectorial.
Esta segunda versión, que os adjuntamos, confirma como el tejido empresarial español continúa viviendo de espaldas a este proceso reformista. La desidia de los empresarios nos está abocando a un inadmisible retraso competitivo, con unas consecuencias económicas que se cifran en miles de millones de euros. En el terreno laboral, se confirman el abandono que sufren las personas trabajadoras en términos de formación y capacitación tecnológica, así como en creación de empleo TIC. Además, se desmonta el recurrente mito esgrimido por las patronales: no hay miles de empleos digitales sin cubrir; lo que realmente ocurre es que el empresariado no quiere pagar salarios dignos, lo que aboca a toda una generación de talento a emigrar fuera de nuestras fronteras.
Nuestro Sindicato no solo vuelve a describir y cuantificar esta situación con detalle y rigor; también reitera la necesidad de poner en marcha plan de acción urgente y prioritario para digitalizar nuestra economía, compuesto de una buena suma de propuestas, para realizar un llamamiento final: nuestros empresarios no pueden apostar todo a las ayudas de los fondos de recuperación; deben cambiar de mentalidad e invertir en nuevas tecnologías, formación y empleo de calidad. Es el único camino...
