miércoles, 24 de septiembre de 2014

UGT y Uniatramc alertan del peligro que para la seguridad de trabajadores y usuarios del transporte representan empresas como UBER

La asociación de autónomos del transporte UNIATRAMC y UGT quieren advertir sobre los riesgos que para usuarios y trabajadores del transporte urbano tiene un modelo de negocio como el que representa la empresa UBER, cuya actividad lucrativa se sostiene en facilitar vehículos y conductores privados a usuarios de transporte a través de una plataforma web. Es decir, prestar un servicio como el que, en la actualidad, se realiza a través del taxi pero con conductores voluntarios y vehículos privados, actuando UBER en calidad de intermediario entre ambos grupos de interés.
 
Para UGT y Uniatramc, cualquier actividad económica debe estar sometida a una regulación que garantice una libre competencia en condiciones de igualdad y, especialmente, que salvaguarde los derechos de los clientes y trabajadores de las empresas. Además, en el caso del sector de transporte público, estos derechos y normas tienen que verse complementados con protocolos rigurosos de seguridad tanto para usuarios como para trabajadores.
 
Partiendo de la anterior premisa, y asumiéndola como algo necesario y normal en cualquier democracia occidental que vele por el bienestar de sus ciudadanos, sorprende negativamente que la Administración pública en sus distintos niveles –especialmente en el local, donde se asumen competencias en transporte urbano– esté valorando y, en ciertos casos, tolerando una actividad económica ilegal que fomenta la economía sumergida como la que representan empresas como UBER –operativa en ciudades como Barcelona y planeando su inminente desembarco en Madrid– a las que no solo se les tolera actuar de manera desleal respecto al resto de actores económicos de su sector, sino que, además, su papel difuso en el contexto normativo y legal les permite ponerse de perfil a la hora de asumir responsabilidades en el terreno de la seguridad de los usuarios (clientes) y de particulares que se revelan, de forma voluntaria pero asumiendo graves riesgos, como conductores ocasionales (que no profesionales) en busca de un dinero extra por prestar servicios de transporte a terceros.
 
Si se acepta el modelo que representa UBER en el transporte urbano por carretera, se estarán abriendo las puertas a su implantación en otros sectores del transporte, tanto de viajeros como de mercancías, generando un claro desequilibrio en el actual modelo de transporte –que en nuestro país está regulado por la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre (LOTT) – poniendo en riesgo una actividad económica que genera miles de puestos de trabajo y fomentado la precariedad, la inseguridad y peor niveles de calidad en el servicio.